martes, 22 de septiembre de 2009

Fernandomanía III



Juan Carlos Plata



La veneración de la que era objeto Valenzuela, no sólo en Los Angeles sino en todo Estados Unidos, era total, pero la cosa no fue completamente dulce, como lo explica nuevamente Jim Kaplan en su artículo Epidemic of Fernando Fever.

“A causa de que Valenzuela hablaba a través de un intérprete y no revelaba mucho de si mismo, algunos reporteros lo describían en una sola dimensión. Algunos hacían creer a sus lectores que su vocabulario en inglés se limitaba a: sí, no, televisión, comida y cerveza. ‘Se pasea pomposamente por el montículo como un general mexicano’, escribió un reportero. Otros ejemplos: ‘El apodo de Valenzuela debería ser Pancho’ o ‘Tal vez sufre una sobredosis de burritos y cerveza’. Tal vez el ejemplo más claro de este tipo de cobertura mediática fue la caricatura del Herald Examiner que mostraba a Valenzuela vestido como torero lidiando a un toro con la leyenda ‘Bateadores de la Liga Nacional’. Periodistas mexicoamericanos e hispanoparlantes se quejaron de ese tratamiento al pitcher mexicano, argumentando que se basaba en estereotipos y no en información.

“‘Fernando es muy agradecido con los medios de comunicación, incluso cuando le hacen burla. Él sabe que pueden llegar a ser fríos e hirientes pero que también pueden ser lo opuesto. También lo han tratado con mucho cariño. Fernando es muy tímido, pero quiere aprender a hablar inglés; ha estado escuchando casettes y su pronunciación es muy buena’ dice Antonio De Marco, agente de Valenzuela.

“A pesar de que habla y entiende cada vez más el inglés, Valenzuela insiste en usar un intérprete porque no quiere ser malinterpretado”.


Luego de su primera derrota en Grandes Ligas, en su salida número 10 de la temporada –contra los Cinncinati Reds- se fue sin decisión luego de tirar 8 entradas completas, permitir 5 carreras (4 limpias) y dejar el juego empatado (los Dodgers ganarían el juego 9 a 6 en 10 entradas).

Volvió a perder en su salida 11, frente a los Atlanta Braves y su efectividad empezó a tomar niveles humanos, sin dejar de ser muy buena: 1.89. Consiguió su victoria 9 en casa también frente a los Braves, perdió en casa de los Chicago Cubs el 6 de junio (en la que fue su peor salida de la temporada: apenas 3 entradas y un tercio de labor, 6 hits, 2 jonrones, 7 carreras limpias, 3 bases por bolas y 4 ponches, lo que disparó su efectividad a un normal 2.45 y dejó su récord en 9 ganados y 3 perdidos.

El 11 de junio en el Busch Stadium de San Luis, Valenzuela volvió a caer, esta vez 2 carreras a 1, con una actuación más que aceptable: 7 entradas, apenas 3 hits, 2 carreras limpias, 3 bases por bolas y 9 ponches.

Es difícil determinar si lo que sucedió a continuación afectó o le dio un benéfico respiro al ya entonces mundialmente conocido “Toro de Etchohuaquila”: el 12 de junio la Unión de Jugadores de Grandes Ligas se puso en huelga por primera vez en la historia con la temporada en desarrollo. Fernando por primera vez se enfrentaba a un enemigo al que no podía dominar con su screwball o su wind up con mirada al cielo incluida.

Las razones de la huelga
Los dueños de los equipos de Grandes Ligas, a quienes la Unión de Jugadores les había prácticamente arrancado la nueva norma de agentes libres, pelearon en tribunales por obtener una compensación –un jugador con experiencia de Grandes Ligas en lugar del prospecto de Ligas Menores que la regla establecida en 1976 mandaba- por perder a un jugador mediante la agencia libre. La Unión rechazaba la propuesta por considerar que dicha compensación devaluaría el concepto de agencia libre.

A pesar de que fue una huelga organizada por los jugadores, la opinión pública culpó a los dueños. La portada Sports Illustrated del 22 de junio de 1981 muestra en primer plano un guante de beisbol con una pelota y al fondo se ven las tribunas vacías del Yankee Stadium y titula en letras capitales: Huelga (el término del inglés para huelga es strike, por lo que la portada resulta un juego bastante beisbolero de palabras. Nota del metiche). El abandono que los dueños provocaron.

Ya en interiores, el artículo No games today de Jim Kaplan describe el conflicto de esta manera:

“Esta es una lucha en la que los trabajadores buscan preservar el status quo y evitar la huelga, mientras que los jefes buscan un cambio radical y ordenan un abandono del lugar de trabajo. Los dueños y los jugadores nunca se encontraron cara a cara, sólo lo hicieron sus representantes. Las negociaciones se volvieron no-negociaciones. El comisionado del beisbol le dijo al mundo que sus palabras no tienen significado y que su autoridad es una broma. El juez Henry Werker estaba en lo correcto cuando usó las palabras Play Ball al dictaminar en contra de la petición de aplazamiento de huelga hecha por la Oficina Nacional de Relaciones Laborales. En juego se convirtió en fuera de juego y viceversa (aquí otro juego de palabras: en juego, en inglés y términos beisboleros es fair, que en cualquier otro contexto –incluido el legal- significa justo o relativo a la justicia, y fuera de juego es foul, usado en otros contexto para falla o fallar. Nota del metiche.)

El 31 de julio de 1981 se llegó a un acuerdo, al final los jugadores aceptaron reservar la agencia libre para los jugadores con 6 años o más de servicio en Grandes Ligas y que los dueños recibieran la compensación de elegir entre una lista de jugadores dejados sin protección por el club que firmara al agente libre.

Las negociaciones fueran tan ásperas que el representante de la Unión de Jugadores, Marvin Miller y el negociador de los dueños, Ray Grebey se negaron a posar para la clásica foto de la paz.

El saldo de la huelga fue el siguiente: 713 juegos cancelados (38 por ciento del calendario regular). Pérdidas económicas estimadas en 146 millones de dólares (entre sueldos de jugadores, venta de boletos, derechos de transmisión y derechos de venta).

El acuerdo incluía reiniciar la temporada el 9 de agosto con el Juego de Estrellas (originalmente agendado para el 14 de julio) en el Municipal Stadium de Cleveland, y un día después con actividades normales.

Luego de la reanudación, en 17 de los 24 estadios la venta de boletos disminuyó considerablemente. Los Angeles fue la única ciudad en la que el fenómeno fue a la inversa. Otra vez Fernando.

Fernando el estrella
Había pocos (o ningún) argumentos para negarle a Valenzuela la apertura del Juego de Estrellas y nadie se atrevió a poner uno sobre la mesa. Fernando inició por la Liga Nacional, por la Americana lo hizo Jack Moris.

Valenzuela tiró sólo una entrada: Rod Carew abrió con un infieldhit a la segunda y fue inmediatamente puesto fuera al intentar robarse la segunda; Willie Randolph pegó sencillo al jardín izquierdo; George Brett fue puesto fuera de pitcher a primera y Dave Windfield fue retirado en una rola a la tercera base.

La Liga Nacional terminaría ganando el encuentro 5 carreras a 4, con Vida Blue como el pitcher ganador.

Back to bussines
De regreso a la actividad, Valenzuela batalló para conseguir su siguiente victoria, en inusuales salidas cortas se fue sin decisión contra los Reds (4 entradas y un tercio) y contra los Braves (5 entradas), pero volvió a su forma habitual al lanzar 8 entradas y dos tercios en contra de los Cardenales (con 12 ponches y sólo 2 carreras limpias) para agenciarse su décima victoria de la campaña.

El 27 de agosto consiguió su triunfo 11 cuando volvió a tirar un juego completo y una blanqueada, esta vez contra los Cubs (sólo permitió 4 hits, ponchó a 10 y regaló 2 bases por bolas. El 1 de septiembre lanzó 10 entradas, permitió una sola carrera limpia, pero se fue sin decisión y 5 días después empató el record de blanquedas para un novato (7) –Irv Young en 1905, Grover Alexander en 1911 y Jerry Koosman en 1968, lo habían hecho antes-, al derrotar a los Cardinals con juego completo, 8 ponches y una base por bolas. Su récord era de 12 ganados, 4 perdidos.

Se fue sin decisión el 12 de septiembre contra los Reds; el 17 de septiembre impone nueva marca de blanquedas para un novato, con 8, y empata la marca de MLB (Russ Ford en 1910 y Reb Russell en 1913, sus antecesores). Su víctima: los Braves. Sus números: 9 entradas, 3 hits, 6 ponches y 2 bases por bolas. Su récord: 13 ganados, 4 perdidos.

En las últimas tres salidas de la temporada (contra Giants, Astros y Padres) Valenzuela lanzó 6, 7 y 8 innings, recibió 8 carreras limpias, dio 7 bases por bolas, ponchó a 18 enemigos y los Dodgers apenas lo apoyaron con 3 carreras. Tres derrotas consecutivas que abollaron un poco el récord del novato que finalmente quedó en 13 victorias y 7 derrotas.

El 4 de octubre terminó la temporada regular y los Dodgers tenían 63 ganados, 47 perdidos, el segundo lugar de la División Oeste de la Liga Nacional y un boleto a la postemporada.

Play Offs
Como era de esperarse, y como lo hicieron toda la temporada en momentos importantes, los Dodgers enviaron a Valenzuela a la loma en el primer juego de la Serie Divisional, para enfrentar al “Expreso de Refugio, Texas” Nolan Ryan (quien en su última salida contra los Dodgers, el 26 de septiembre había lanzado su quinto juego sin hit ni carrera) y a los Houston Astros.

El juego llevado a cabo en Astrodome fue un cerrado duelo de pitcheo. Valenzuela tiró 8 entradas completas (antes de ser reemplazado por un bateador emergente), permitió 6 imparables, una carrera limpia, regaló 2 boletos y ponchó a 6.

Dave Stewart lo relevó en la novena entrada y permitió un jonrón de dos carreras de Alan Ashby que dejó a los angelinos tendidos en el terreno y a Fernando Valenzuela sin decisión.

Los Astros ganarían también el segundo juego de la serie, los Dodgers ganarían el tercero y para el cuarto encuentro, volverían a darle la bola al mexicano que lanzó toda la ruta, permitiendo sólo 4 imparables y una carrera. Valenzuela dejaba la mesa puesta para que los Dodgers consiguieran su boleto para la Serie de Campeonato al día siguiente

El 13 de octubre los Dodgers iniciaron la Serie de Campeonato contra los Montreal Expos (quienes habían derrotado a los Philladelphia Phillies) en Dodger Stadium. Burt Hooton, Bob Welch y Steve Howe se combinaron para blanquear a los canadienses y al final los Dodgers se llevaron el juego 3 carreras a 0.

Al día siguiente Valenzuela sufriría de nueva cuenta de falta de apoyo (de hecho, de carencia absoluta de apoyo) y lanzando 6 entradas, permitiendo 7 hits y 3 carreras limpias “El Toro” se apuntó su primera derrota en postemporada. La serie estaba 1-1.

El tercer juego, ahora en el Stade Olympique de Montreal, fue para los Expos 4 carreras a 1; el cuarto para los Dodgers 7 a 1. Y de nuevo la pelota era para Fernando en el juego definitivo, el 19 de octubre.

Valenzuela se trenzó en un duelo de pitcheo con Ray Burris (entre los dos permitieron apenas 8 imparables y 2 carreras; Fernando lanzó 8 entradas y dos tercios, permitió apenas 3 hits, una carrera limpia, regaló 3 boletos y ponchó a 6 enemigos. Rick Monday hizo por la causa angelina con un jonrón solitario en la novena entrada y los Dodgers, otra vez de la mano de Valenzuela, tenían su boleto para enfrentarse (en una serie que iniciaría al día siguiente) a su némesis: los New York Yankees.

La Serie Mundial
Desde su estancia en Brooklyn, los Dodgers se habían encontrado con los Yankees en la Serie Mundial en 10 ocasiones (1941, 47, 49, 52, 53, 55, 56, 63, 77 y 78) con siete victorias para los del uniforme a rayas (con un juego perfecto en 1956 [Don Larsen] y un partido en que un hombre pegó tres jonrones en 1977 [Reginaldo Martínez Jackson]).

Ese año los Yankees habían derrotado a los Milwakee Brewers en la Serie Divisional (3 juegos a 2); y a los Oakland Athletics en la Serie de Campeonato de la Liga Americana (3-0).

Valenzuela no estaba disponible para abrir el primero de la serie por su labor en el juego decisivo de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, y LaSorda lo podría utilizar hasta el juego 3.

La serie inició el 20 de octubre en Yankee Stadium con Jerry Reuss enfrentándose a Ron Guidry, los Yankees ganaron ese juego 5 carreras a 3. Al día siguiente, el zurdo de los Yankees Tommy John derrotó a Burt Hooton, 3 carreras a 0 y con los Dodgers en la lona, la serie viajaba a la costa oeste. Valenzuela, nuevamente, estaba ante un momento decisivo para su equipo y para él mismo.

El 23 de octubre, Fernando Valenzuela trepó a la loma del Dodger Stadium con la misión de revertir el momento anímico. En la primera entrada Ron Cey le dio un poco de apoyo con un jonrón de tres carreras. Sin embargo “El Toro” titubeó en las entradas 2 y 3.

Bob Watson abrió el segundo asalto con jonrón por todo jardín central; Rick Cerone pegó un doblete al jardín izquierdo; Aurelio Rodríguez avanzó al corredor con fly de sacrificio y Larry Milbourne con sencillo al jardín derecho impulsó a Cerone.

En la tercera entrada, luego de ponchar a Dave Winfield, Valenzuela permitió un sencillo de Lou Piniella y luego de otro out, Rick Cerone pegó jonrón de dos carreras. Ante el inusual desempeño del sonorense Tom LaSorda fue a la loma para tratar de tranquilizarlo.

El propio LaSorda cuenta esa plática en el programa Perfiles de ESPN dedicado a Valenzuela:

“Junté todo el español que podía hablar y le dije: Si tú logras frenarlos en 4 carreras, nosotros ganamos este juego 5 a 4. Fernando me miró y me dijo en inglés: Are you shure?”

Después de esa visita Fernando sólo permitió 4 hits más, los Dodgers anotaron dos carreras más en la quinta entrada y la noche terminó con un screwball en cuenta de 2 bolas-2 strikes al que Lou Piniella hizo swing perdido. Valenzuela conseguía su primera victoria en Serie Mundial (sería la única de su carrera) y el destino de la Serie había girado 180 grados.

Steve Howe, Jerry Reuss y Burt Hooton seguirían los pasos del mexicano y derrotarían en juegos consecutivos a los Yankees (el último de ellos en la casa que Ruth construyó) y la temporada de la Fernandomanía sería coronada con un campeonato.

Además, días después de alzar el trofeo de la Campeones del Mundo Valenzuela fue nombrado Novato del año y le fue concedido el premio Cy Young (fue el primer jugador de la historia de las Ligas Mayores en conseguir las dos distinciones en un mismo año).

Sin importar lo que pudiera pasar después, la Fernandomanía había entregado sus primeros frutos tangibles (dos trofeos y un anillo de campeonato). El boleto a la inmortalidad había sido entregado mucho tiempo antes.

4 comentarios:

platanelly dijo...

pinche Juancho, a una simple mortal, que no entiende mucho de beisbol, se le eriza la piel nomás de recordar todo eso!!
Fernando es un ídolo!!!

Juan Carlos Plata dijo...

Carnala:
Su comentario es elocuente, sólo una pequeña precisión. Fernando no es un ídolo, es EL idolo. Salú.

oNoFR3 dijo...

Querido Juancho:

Quisiera saber rememorar a Fernando como Cortázar rememoró al Che:

"Yo tuve un hermano. No nos vimos nunca pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.
No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida."

Un abrazo, carnalito.
Gracias por los recuerdos, las nostalgias, los suspiros.

Juan Carlos Plata dijo...

Onofriux:
Algunas veces hay que reconocer que todo se ha dicho (de la manera correcta, con las palabras correctas).
Este es el caso. Lo ha dicho usted todo.
Un pinche abrazo.