martes, 13 de septiembre de 2011

Bienvenidos a la Era de la Información (2 de 2)

Señoras y señores, va la segunda parte:

Jason Stark

Los jugadores tienen hoy tienen toneladas
de información al alcance de sus dedos
Foto: ESPN.com

Bateando hacia el ajuste defensivo
Al principio, Joe Maddon tenía sus marcadores mágicos y sus tablas de datos, y con ellos ayudó a las posiciones defensivas de los Angels, en los viejos tiempos cuando fue coach de banca en Anaheim.

Por supuesto, esos ‘viejos’ tiempos fueron apenas hace una década. Sí, una década. Pero en restrospectiva, la información en ese entonces luce como una antigua piedra labrada comparada con lo que él está usando estos días para desarrollar formaciones defensivas tan innovadoras que harían explotar el cerebro de John McGraw.

“Cuando empezamos, era muy primitivo,” asegura Maddon. “Eran sólo un montón de líneas que indicaban por dónde los bateadores habían bateado la pelota contra tu equipo, contra tus pitchers, en el pasado”.

Lo impresionante es que en aquellos días, incluso alinear tu defensiva parecía un proceso científico. Pero ahora, no hay mucha diferencia entre la manera en que la mayoría de los equipos de beisbol acomodan sus defensivas y la manera Dick Lebeau lo hace en el cuartel general de los Pittsburg Steeleers.

Gracias a compañías como Baseball Info Solutions, todos los 30 equipos saben exactamente hacia donde tiende cada bateador a enviar las pelotas. Entonces cuando ves el campo y hay un tercera base jugando justo a medio camino, campos cortos en el otro lado de la segunda base y segundas bases posicionados en el pasto de jardín derecho, casi a 75 pies de distancia de la arcilla del infield, no es un trabajo de adivinación, señoras y señores.

Es la Era de la Información trabajando en el béisbol moderno.

“Todos mundo quiere ser agresivo,” dice Maddon. “Quieren pitchers agresivos, ofensivas agresivas y quieren agresividad a la hora de correr las bases. Yo quiero una defensiva agresiva. Quiero decir, si hay un principio del futbol americano que me gusta imitar, es tener una defensa agresiva. Y al final del día, cuando hablo con mis muchachos, lo que predicamos es: capturen los batazos de línea.

“¿Quiénes con los mejores bateadores? Son los tipos que le pegan fuerte a la pelota. Entones, si ellos le pegan fuerte a la pelota, necesitas estar más cerca del lugar por donde ellos mandan la pelota con más regularidad. Y si sucede que ellos no ponen la bola por ese lugar, necesitas ser lo suficientemente atlético para ir y capturarla. De eso se trata todo esto, tratar de ubicar el lugar por el que los mejores bateadores manda la pelota con más frecuencia.”

No es de sorprenderse, entonces, que de acuerdo a Baseball Info Solutions no haya un equipo que haya aplicado más ajustes defensivos poco ortodoxos que los Rays. Pero no están solos. En la Liga Nacional, los Brewers han empezado a aplicar ajustes defensivos cuando enfrentan a un puñado de bateadores derechos. Su nuevo manager, Ron Roenicke, paso varios años en el staff de coaches de los Angels, junto a Maddon.

“Joe y yo solíamos platicar mucho acerca de esto cuando trabajábamos juntos,” asegura Roenicke, “sobre como colocábamos a los defensivos en lugares en los que algunos bateadores jamás enviaban la pelota. Entonces, se trata de colocar a los defensivos en otros lugares. Hay veces que saldrás quemado. Pero si en año completo ves cuántas carreras evitas, eso es lo que consideras antes de hacerlo.”

Agárrense, fuerte. Son más las veces que se acierta que las que se falla. Los datos en la computadora, y los videos que vienen con ellos, indican también qué clase de lanzamiento es más probable que un jugador ponga en juego hacia determinado lugar. Aquí se explica que tan fácil es:

“Uno mira la gráfica en la pantalla de la computadora y dibuja, con el mouse, un cuadro en el área del campo que quieres ver,” cuenta Brian Jones. “Y cualquier pelota que haya ido hacia ese cuadro tiene la referencia de qué tipo de lanzamiento fue. Entonces los infielders y los pitchers, todo mundo, está en sincronía.”

Ahora imagine ser un bateador. No sólo tiene que lidiar con una defensiva especialmente alineada contra él. Sino que verá una secuencia de lanzamientos diseñada para funcionar específicamente con esas defensivas. Es increíble cómo es que alguien todavía puede conseguir un hit.

“Es como si estuvieras jugando futbol americano”, dice Jones. “No vas a alinear a cinco defensivos profundos si el contrario va a correr todo el juego en vez de lanzar. ¿Por qué pondría cuatros safeties del lado izquierdo si el contrario sólo pondrá dos receptores ahí? La respuesta es: No lo haces.”

Una manzana (Apple) al día
En el principio, existían las cintas. Grandes y torpes cintas de VHS que uno metía a grandes y torpes reproductores. Así era como los jugadores veían videos en tiempos muy lejanos.

Eventualmente, algunos pocos equipos avanzados empezaron a editar esas cintas para producir DVD’s personalizados para unos pocos jugadores tecnológicamente alfabetizados. Y mientras los años corrían, más y más jugadores empezaron a cargar computadoras portátiles en su equipaje y así podían ver sus videos en los aviones o en sus habitaciones de hotel.

Entonces vino el iPod, un invento que permitió a los jugadores ver cada episodio de Lost y cada lanzamiento contra los Blue Jays con la misma facilidad. Pero la pantalla era más pequeña que la zona de strike de Joe West. Y cargar los videos a cada iPod representaba retos tecnológicos que consumían mucho tiempo. Incluso el iPod tenía sus limitaciones.

Entonces, durante años los equipos han usado videos en una forma o en otra. Pero fue hace apenas 16 meses –redoble de tambores- cuando la vida en los cuartos de video, como solíamos conocerla, cambió para siempre.

Todo a causa del iPad.

“Ahora,” asegura el coach de los Mets Jason Isringhausen, “los chicos cargan toda la información en la palma de su mano. Eso solía estar en cintas de este tamaño.”

Extiende sus manos a cerca de tres pies de distancia. Ambos sabemos que los VHS no eran tan grandes (ni siquiera lo eran los reproductores). Pero se entiende la idea.

Gracias al iPad, “ya no se ve a los jugadores leyendo revistas,” dice Brian Jones. “Ahora todos tienen una. Casi se ha vuelto parte del uniforme.”

Cuando miras alrededor en un clubhouse en estos días, todo mundo está usando su iPad. Nunca sabremos cuántos de ellos están repasando un video del rival y cuántos están jugando Angry Birds. Pero el iPad ya no es sólo el juguete nuevo. Es también un símbolo de mentalidad del pelotero moderno.

“El juego se ha vuelto cada vez más joven,” asegura Jones. “Los pitchers de hoy crecieron con más tecnología en su vida. Antes, los tipos no sabían cómo usarla. Y todavía se ven coaches que no pueden revisar su correo electrónico sin ayuda.

“Ahora tenemos chicos de 22 años que apenas conocieron la vida sin iPods. Muchos de ellos apenas saben qué es un CD. Entonces su adaptación a la tecnología, y su poco miedo hacia ella, les permite usar toda esa información de manera más libre y fácil.”

Al mismo tiempo, la revolución tecnológica nos ha traído aplicaciones e innovaciones que hacen posible cargar impresionantes cantidades de videos en un iPad, vincularlos a cantidades masivas de datos útiles en millones de manera distintas y le permite a los chicos encontrar todo lo que necesitan, con un toque a la pantalla de su iPad.

Derek Lowe cuenta una historia de cuando visitó el cuarto de pesas en un viaje a Colorado, y encontró a Try Tulowitzki viendo videos en su iPad mientras se ejercitaba.

El catcher de los Phillies Brian Schneider cuanta que cuando se acuesta en la cama, la noche antes de jugar, hace un repaso rápido del line up del día siguiente y deja que su cerebro lo procese durante toda la noche.

Joe Maddon reporta que se despierta cada mañana, se dirige a un Starbucks, abre su iPad, encuentra un correo electrónico con todo lo que necesita saber para reinventar la estrategia para esa noche y para preparar su plan de juego entre sorbos de té.

“Esto viene de muy lejos,” dice Jones. “Cuando cargábamos un video en un iPod, decíamos ‘Hambre, sería excelente que la pantalla fuera un poco más grande.’ Ahora el iPad ha cambiado todo. Ya no tenemos que traer a los chicos al cuarto de videos para ver las computadoras. El iPad se va con ellos cuando se marchan. Puedes ver a los tipos en el elevador del hotel y lo único que cargan es su iPad. Se ha convertido en una especie de cartera.”

Barry Zito viendo videos en el clubhouse
de los A's, hace siglos, en 2004
Foto: Michael Zagaris/Getty Images

Tiempo de quemar “el libro”
En el principio, estábamos seguros de había información. Era absorbida y se pasaba de la misma manera en la que lo hacían los hombres de las cavernas: vía ocular y vía oral. ¿Cómo era posible que esto llevara a alguien a cualquier lado?

“Cuando llegué por primera vez,” cuenta Lowe, “sólo tenías tus ojos. Tenías que hablar con el tipo que había lanzado antes que tú o con el catcher y tratar de usar esa información. Creo que tenías que ver más el juego. Ahora, es interminable. Algunas veces es tanta la información disponible que si no la usas de manera razonable, puede convertirse en algo negativo”.

Bueno, él tiene razón hasta cierto punto. Si no sabes lo que estás buscando o no pones atención, la Era de la Información no funciona para ti, a excepción de algún accidente.

Pero en el panorama general, todos esos escépticos que piensan que el efecto de toda esta información es exagerado, necesitan seriamente ajustar sus antenas de conejo.

Si se usa de manera inteligente, la información funciona. Punto.

Si pones suficientes defensores en los lugares en los que los bateadores mandan la pelota más frecuentemente, más pelotas serán atrapadas. Si lanzas suficientes pitchadas de calidad, en secuencias impredecibles, en lugares en los que los bateadores tienen el menor rango de éxito, menos pelotas serán bateadas con fuerza.

Reflexione esto de nuevo. Si se usa de manera inteligente, ¿hay algún argumento de que la forma en la que esta información se aplica ‘puede llegar a ser negativa’?

Regresemos con Ryan Howard. Hace cinco años el bateó .313 de promedio, .425 de porcentaje de embasamiento (OBP) y .656 de slugging, para un 1.084 de embasamiento más slugging (OPS). Pero a medida que la información fluyó –mostrando cuáles pitchadas conectaba, a cuáles no podía pegarles y hacia dónde mandaba la pelota con más frecuencia, ¿qué fue lo pasó?

Él ve ahora la menor cantidad de rectas que cualquier otro jugador de beisbol. Además, ve menos rectas en ‘cuenta de recta’ que cualquier otro jugador. Y sólo media docena de jugadores se ven forzados a batear contra tantos ajustes defensivos con él lo hace.

¿Qué efecto ha tenido esto en él? Sus números actuales: .251 de porcentaje, .341 de OBP, .481 de slugging, con .822 de OPS. Eso, por si solo cuenta una gran parte de la historia. Pero hay más. Su porcentaje de bateo en rolas y líneas cortas en los dos últimos años es de apenas .197 contra “el ajuste defensivo”, pero de .278 si no lo hay. En un año, cuando los Phillies llevaron la cuenta toda la temporada, contaron que perdió entre 35 y 40 hits legítimos por culpa del “ajuste defensivo”.

Entonces, ¿me puede repetir cuál es la evidencia de que la información no funciona?

Equipos con más “ajustes defensivos”
Rays, 369; Indians, 249; Mets, 179; Blue Jays, 167 y Brewers, 154.

Eso nos hace pensar en por qué no más equipos desarrollan defensivas como lo hacen los Rays. Ellos emplean tantos ajustes únicos para tantos bateadores que en las últimas dos temporadas sus ajustes defensivos han capturado 120 rolas más que cualquier otro equipo en el beisbol, de acuerdo a Baseball Info Solutions.

¿Cree que es un golpe de suerte que también hayan evitado más carreras que cualquier otro equipo? Este año han evitado 62 carreras, según el reporte de Baseball Info Solutions. El equipo que más se les acerca, los Angels, tiene 34.

Entonces, ¿por qué no más equipos no tienen el mismo enfoque defensivo que tienen los Rays? Porque algunos equipos están atrapados en el túnel del tiempo, esa es la razón.

“Hay que estar dispuesto a usar la información,” asegura Maddon. “Hay información activa e información pasiva. Sé que hay otros equipos recibiendo montones de buena información. Pero entonces, ¿eres capaz de utilizarla durante un juego? ¿Estás dispuesto a utilizarla durante un juego, o incluso, antes de un juego?

“Hay mucha gente de la vieja escuela que no están dispuestos a ir en esa dirección, y no creo que ellos en verdad tengan una razón para no hacerlo. Francamente no entiendo por qué no cada equipo quisiera hacerlo, porque la información está ahí.

“Supongo que depende de la filosofía de cada organización. ¿Te sientes cómodo con el azar, con la aproximación del ‘creo que esto va a funcionar’ o la de ‘así se hacía en 1987 y funcionaba’? Si lo estás, está bien.”

Pero si lo estás, formas parte de una especie en peligro de extinción. Y si todavía sigues dirigiendo estrictamente apegado al “libro”, porque así era como Connie Mack lo hacía, ahora sabemos, de manera concluyente, que estás usando el libro equivocado.

“’El libro’ es algo que debe ser leído y puede ser leído,” dice Maddon, “pero no ser tomado de manera literal como ha sido tomado durante muchos años. Después de todo, ‘el libro’ ha sido trasmitido de boca en boca. Y como la mayoría de las cosas que se trasmiten así, muchas cosas se pierden en la traducción. Y más allá de eso, cuando se inventó esa forma de comunicación, haya sido en el año que haya sido, toda esta información no estaba disponible.”

Pero está disponible ahora –eminentemente disponible- para cada equipo en el beisbol. Y cada vez más equipos la usan de manera extensiva.

Los equipos que la usan deben entender que todavía hay seres humanos involucrados en el proceso. “No puedes ser un esclavo de los datos,” asegura Bryan Price, coach de pitcheo de los Cincinnati Reds. “No puedes exagerar.” Y por sobre todas las cosas, él sabe que aún se está a merced de cómo los jugadores usen lo que aprenden. Un mal lanzamiento sigue siendo un mal lanzamiento –y el iPad no es quien lo lanza.

“No puedes vivir con un buen plan que no es ejecutado,” dice Price. “Pero es mucho más difícil tener un mal plan, o no tener plan. Una cosa que le debemos a tener tanta información ahí afuera ahora es que no hay manera de que alguien salga al campo sin un plan.”

Y eso, amigos, son desastrosas noticias para los bateadores.

Siempre habrá bateadores grandiosos que se eleven por encima de los tortuosos planes que se forman para detenerlos. Siempre habrá grandiosos atletas con los cuales no exista manera segura de lanzarles o defenderles. Pero para el resto de las especies, la Era de la Información es la peor cosa que les ha pasado desde los exámenes antidoping.

“Si un pitcher puede ejecutar lo que intenta con un bateador,” asegura Brian Jones, “y sabe exactamente en dónde tiene problemas cada rival, hay veces que siento lástima por los bateadores.

“Si tus fortalezas concuerdan con sus debilidades y puedes ejecutar, el bateador virtualmente no tiene oportunidad.”

Desafortunadamente para los bateadores, donde quiera que estén, el tipo tiene “la información” que prueba lo que dice.