domingo, 26 de julio de 2009

Juego perfecto

Juan Carlos Plata

La perfección no es condición humana, la vida se encarga a cada rato de recodárnoslo. Pero ahí donde la vida falla está el beisbol para devolvernos la fe en lo imposible.

Un juego perfecto consiste en registrar 27 outs de manera consecutiva (tres por cada una de las 9 entradas). Esto implica que no puede haber un hit, que nadie debe cometer errores que permitan que un bateador alcance la primera base, que el pitcher no de una base por bolas. Es, básicamente, regresar a cada bateador por el mismo camino por el que llegó al plato.

El primer juego de esta naturaleza del que se tiene registro lo tiró John Richmond, pichando para el equipo de Worcester contra Cleveland, el 12 de junio de 1880 y apenas 5 días después, John Ward, lanzador de Providence, repitió el desfile de contrarios sin daño alguno contra el equipo de Buffalo.

Ya en el siglo XX, Cy Young (el lanzador por excelencia, actualmente el premio al mejor pitcher del año de cada liga lleva su nombre) inauguró la llamada era moderna del beisbol con un juego perfecto el 5 de mayo de 1904, lanzando para los Americans de Boston y derrotó a Philadelphia.
Addie Joss de Cleveland y Charles Robertson de Chicago le siguieron en 1908 y 1922 respectivamente.


(En la foto, Don Larsen realiza la última pitchada de su juego perfecto el 8 de octubre de 1956)

Don Larsen

Probablemente el juego perfecto más famoso de la historia llegó en 1956 del brazo de un pitcher gris, casi se podría decir que mediocre: Don Larsen. ¿Qué tiene este de particular? Que ha sido el único en una Serie Mundial.

Larsen debutó con los St. Louis Browns en 1953, pasó por los Baltimore Orioles, New York Yankees, Kansas City Athletics, Chicago White Sox, San Francisco Giants, Houston Colt's 45 y se retiró con Baltimore en 1965.

En 14 temporadas en Grandes Ligas nunca pudo ganar más de 11 juegos en una temporada (1956), sólo en 7 temporadas fue pitcher abridor regular. En su peor temporada perdió 21 juegos (1954) y perdió más partidos de los que ganó en toda su carrera (81 ganados por 91 perdidos). No ponchaba a muchos rivales y batallaba demasiado con las bases por bolas.

Era un jugador promedio, pero la perfección no pide pedigrí ni títulos nobiliarios, “sólo” retirar a 27 bateadores en riguroso orden.

El 8 de octubre de 1956, en el quinto juego de la Serie Mundial que los Yankees disputaban con los Dodgers de Brooklyn, a Larsen le tomó sólo 2 horas y seis minutos retirar a todos sus oponentes, pasar de ser un pitcher regular a concretar la obra de arte perfecta en el escenario más importante del beisbol y conseguir con ello su boleto a la inmortalidad.

Muchos años después, un reportero le preguntó a Larsen (ya retirado del beisbol) si no le molestaba todo el mundo siempre le preguntara sobre el juego perfecto. Larsen, con una sonrisa orgullosa, respondió: “No, por qué habría de molestarme”.

Aquí un paréntesis para retomar fragmentos de la narración original para radio del último turno al bat de ese juego. El cronista, es Vin Scully:

“Bueno, tomemos todos un gran respiro ahora que vamos al momento más dramático de la historia del beisbol. El público en Yankee Stadium, 64 mil 517 personas rugirán con cada lanzamiento.
”Creo no equivocarme al decir que ningún hombre en la historia del beisbol había venido al plato en un momento más dramático. Ese hombre es el bateador emergente Dale Mitchell.
”El Yankee Stadium se sacude desde sus cimientos.
(Luego de que Larsen poncho a Mitchell para terminar el juego)
“Lo tiene. Un juego sin hit, un juego perfecto en una Serie Mundial. Nunca en la historia de este juego había sucedido algo así en la Serie Mundial.
”Nos quitamos el sombrero frente a Don Larsen. No hay carreras, no hay hits, no hay errores, no hay bases por bolas, no hay corredores en las almohadillas. El marcador final, Yankees, dos carreras, cinco hits, cero errores. Los Dodgers: cero carreras, cero hits, cero errores, de hecho no tienen nada en absoluto.
”Este es un día para recordar, este es un juego para recordar, pero sobre todo, es el día más grandioso en la vida de Don Larsen. Y además el juego más dramático y mejor lanzado de la historia del beisbol”.

60’s
En los 60’s tres pitchers se sumaron al club: Jim Bunning de Philadelphia el 21 de junio de 1964; Stanford “Sandy” Koufax (el mejor lanzador zurdo de la historia y el jugador con el mejor sobrenombre del mundo: la mano izquierda de Dios) de los Dodgers de Los Angeles, el 9 de septiembre de 1965; y Catfish Hunter de los Atléticos de Oakland aprovechó el llamado año del pitcher, 1968 y el 4 de mayo sumó su nombre a la lista.


(Sandy Koufax)

Aquí volvemos a apelar a Vin Scully: así narró el final del juego perfecto de Koufax:


“Dos bolas y dos strikes para Harvey Kuenn, sólo falta un strike. Sandy lanza, viene el lanzamiento: le tira y falla: juego perfecto.
”La pizarra del jardín derecho indica las 9:46 de la noche en la ciudad de los ángeles, Los Angeles, California; y una multitud de 29 mil 139 personas están sentadas viendo al único pitcher en la historia del beisbol que tienen cuatro juegos sin hit ni carreras. Los ha conseguido en temporadas consecutivas, y ahora, en su cuarto juego sin hit ni carrera tiene un juego perfecto.
”Y Sandy Koufax, cuyo nombre siempre nos evoca ponches, lo ha hecho con estilo: ponchó a los últimos seis bateadores, así que cuando se escriba su nombre en letras capitales en los libros de records, esa K será mucho más grande que O-U-F-A-X.

(En las anotaciones de beisbol, los ponches se representan con una K. Nota del metiche)

En los años 80, Len Baker, de Cleveland (1981), Mike Witt, de California (1984) y Tom Browning, de Cincinnati (1988), consiguieron la hazaña.

Para los 90 vinieron otros juegos memorables: el 28 de julio de 1991, el nicaragüense Dennis Martínez, “El Presidente”, se convirtió en el primer latinoamericano en tirar un perfecto, jugando para Montreal y vencer a los Dodgers.

El siempre temperamental Kenny Rogers logró el suyo el 28 de julio de 1994, venciendo a los Ángeles de California, jugando para Texas.

Juego perfecto en las rocas
En 1998 David Wells era pitcher de los Yankees de Nueva York y había tenido ya varios desencuentros con el polémico dueño del equipo, George Steinbreiner, por sus continuas salidas nocturnas (ampliamente documentadas por el New York Post).

Steinbreiner temía, y había declarado a los cuatro vientos, que Wells era una mala influencia para el nuevo símbolo Yankee, Derek Jeter (que tenía apenas 3 años en la liga) e iniciando la temporada dijo que buscaría la forma de deshacerse de Wells.

Entonces, se materializó la peor pesadilla de Steinbreiner: el 17 de mayo, “Boomer” lanzó un juego perfecto en Yankee Stadium, el segundo de la historia de la novena neoyorkina.
Wells fue cambiado a Toronto luego de terminar la temporada, pero la humillación para Steinbreiner no había terminado: en 2003, durante su segunda estancia con los Yankees, Wells publicó su autobiografía titulada “No soy perfecto”, y en ella narró cómo había tirado ese juego perfecto: completamente ebrio.

Magic touch
Una historia un poco más romántica sucedió un año después: el 18 de julio de 1999 se celebró en Yankee Stadium el “día de Don Larsen”, el lanzador del juego perfecto en la Serie Mundial de 1956 realizó la simbólica primera bola del juego (el receptor fue su compañero de batería de ese entonces: Yogi Berra).

Luego del homenaje, Larsen insistió en platicar con el pitcher de los Yankees que iba a lanzar ese partido contra los Expos de Montreal: David Cone. Al final de la charla, Larsen tocó el guante de Cone “para la buena suerte”.

El resultado: Cone retiró a los 27 bateadores que enfrentó y consiguió el tercer juego perfecto para los Yankees.

El 18 de julio de 2004, Randy Johnson “The Big Unit”, en ese entonces con 40 años y 251 días, se convirtió en el lanzador más viejo en tirar un juego perfecto. Jugando para los Diamonbacks de Arizona, Johnson dominó a los 27 Bravos de Atlanta que enfrentó; y de paso se unió a Sandy Koufax al club de lanzadores con juegos perfectos y sin hits ni carreras.

Apenas hace unos días, el 23 de julio de 2009 Mark Buehrle, de los Medias Blancas de Chicago, despachó en fila a 27 Rays de Tampa para cerrar (por ahora) la cuenta de los perfectos.

Datos inservibles
-En 129 años de historia de beisbol, se han lanzado sólo 18 juegos perfectos.
-Los dos primeros de ellos se tiraron con apenas 5 días de diferencia.
-El lapso más largo entre juegos perfectos fue de 34 años (de 1922 a 1956).
-Sólo uno ha sido en postemporada (Don Larsen, en la Serie Mundial de 1956).
-En las décadas de los 10, 30, 40 y 70 del siglo XX no se registró ningún juego perfecto.
-Los equipos que han estado involucrados en más juegos perfectos son los Dodgers, con 4 (1 ganado y 3 perdidos) y los Yankees, con 3, todos los han ganado.

3 comentarios:

Javier dijo...

muy bueno el articulo, pero me surgio una duda al terminar de leerlo. ¿Tambien puede ser un juego perfecto si participa más de un lanzador? por ejemplo un abridor, un relevista y un cerrador.

Excelente material.

Francisco Medina dijo...

Claro que se puede, de hecho en la liga mexicana de béisbol en 1971, con el sistema Peralta, Francisco Maytorena, el "conejo" Díaz y Nicolás García, los tigres tiraron un juego perfecto en el parque del Seguro Social.

Sergio dijo...

Pues claro,,,,lo que a tres manos, como se dice.