domingo, 26 de julio de 2009

Perfectas chingaderas

-Que la justicia sea ciega no es justificación para que se haya hecho de la vista gorda en estos dos casos

Juan Carlos Plata


Creo firmemente que el beisbol es el deporte más justo que existe; sostengo que es imposible que un equipo gane un solo juego si no se lo merece; estoy convencido de que tiene la reglamentación más detallada y justa de cualquier disciplina deportiva; pero incluso yo tengo que reconocer que a veces las injusticias del mundo son tales que ni el beisbol las puede arreglar.
Aquí dos ejemplos y una nota:

Ernie Shore y la ira de Babe Ruth
El 23 de junio de 1917, George Herman “Babe” Ruth estaba anunciado para abrir el primer juego de una doble cartelera entre los Boston Red Sox y los Washington Senators en Fenway Park.
Y así fue: Ruth abrió el juego con una base por bolas a Ray Morgan, encabronado por las decisiones del umpire, se acercó al plato a discutir con Brick Owens, que igual de iracundo que Ruth lo botó del partido, junto con el cátcher Sam Agnew.

El Bambino, correcto como era, reaccionó con un puñetazo en la cara del árbitro y se fue del campo (el mejor jugador de beisbol de la historia fue multado con 100 dólares, suspendido 10 partidos y obligado a dar una disculpa pública por su comportamiento).
Pero es aquí donde aparece el protagonista de la historia: Ernest Grady Shore o Ernie Shore, para los cuates.

Shore nació cerca de East Bend, Carolina del Norte, el 24 de marzo de 1891. En 1912 llegó a Grandes Ligas con los New York Giants y en su debut permitió 10 carreras (3 de ellas limpias) en una sola entrada y aún así se le acredito un salvamento.

Fue cambiado de los Giants a los Baltimore Orioles, donde conoció y fue compañero de Babe Ruth. En 1914 ambos jugadores fueron vendidos a los Boston Red Sox por 25 mil dólares (una de las exitosas transacciones de la historia del beisbol, sostienen los enterados), ese año, Shore ganó 10 juegos y perdió 5 con un promedio de carreras limpias de 2.00.

En 1915, Shore ganó 19 y perdió 8 con un deslumbrante porcentaje de carreras limpias admitidas de 1.64 y ayudó a los Red Sox a ganar 101 partidos en la temporada y la Serie Mundial contra Philadelphia en 5 juegos (Shore perdió el juego 1 y ganó el juego 4).

Un año después, ganó 16 juegos y lideró a los Rad Sox en la Serie Mundial (esta vez contra los Brookyn Robins), donde ganó el juego 1 y el quinto y decisivo.

En 1917, Shore era reconocido como uno de los mejores lanzadores de la Liga Americana, pero siempre será recordado por lo que sucedió el 23 de junio, un día en el que pitcher anunciado para lanzar, fue George Herman Ruth.

Luego de las expulsiones, el manager de Boston, Jack Barry, llamó al montículo a Ernie Shore y a Pinch Thomas a la receptoría. Al reanudarse el juego, el corredor que estaba en primera intentó robar la intermedia y fue puesto fuera.

Luego de eso, Shore procedió a retirar a los siguientes 26 bateadores en orden, lo que para fines prácticos significaba haber tirado un juego perfecto (en tanto que los Red Sox habían retirado a los 27 Senators con Shore en el montículo).

Y así fue considerado durante 74 años, pero en 1991 el comité de reglas redefinió los conceptos de juego sin hit y juego perfecto y al final, en este caso, degradaron la estadística de Shore de juego perfecto a juego sin hits ni carreras, en combinación con Ruth.
Ni hablar, injusticia pura.

(Por si se lo preguntan, Shore se perdió la temporada y el campeonato de los Red Sox de 1918 por enlistarse en el ejército; a su regreso fue vendido a los Yankees, apenas unos días después de la organización hiciera lo mismo con Babe Ruth. Jugó un par de temporadas en el Bronx y se retiró. Falleció en 1980).

12 entradas perfectas: juego perdido
El lanzador zurdo Harvey Haddix nació el 18 de septiembre de 1925 en Medway, Ohio. Fue firmado por los St. Louis Cardinals en 1947 y debutó en Grandes Ligas el 20 de agosto de 1952 con los pájaros rojos.

Lanzó 14 temporadas con los Cardinals, Philadelphia Phillies, Cincinnati Redlegs, Pittsburg Pirates y Baltimore Orioles. De por vida ganó 136 juegos y perdió 113; participó en 453 juegos, 285 como abridor, tiró 99 juegos completos, ponchó a mil 575 ponentes, dio 601 bases por bolas y su promedio de carreras limpias admitidas fue de 3.63.

1953 fue su mejor temporada: ganó 20 juegos y tuve su mejor efectividad, 3.06; en 1954 consiguió la mayor cantidad de ponches: 184.

El 26 de mayo de 1959, Haddix abrió por los Pirates un partido contra los Milwaukee Braves, jugado en el County Stadium de Milwaukee antes 19 mil 194 espectadores.

Más de horas y 12 entradas después, Haddix aún no había permitido ni un hit, no había dado una base por bolas y nadie había cometido un error. Había retirado 36 bateadores con 12 elevados, 12 rolas, 3 líneas y ocho ponches (9 más de los necesarios para un partido perfecto normal), pero sus compañeros habían conectado 12 imparables (él mismo había pegado uno) pero no llegaban las carreras.

Para el cierre del inning 13, Félix Mantilla, en su primer turno al bate (había sustituido a Del Rice, que a su vez había bateado de emergente por el segunda base Jonny O’Brien) alcanzó la primera base en una error del tercera base de los Pirates, Don Hoak, que rompió el juego perfecto.

Eddie Mattews avanzó al corredor con un toque de sacrificio y fue retirado de pitcher a primera; ya con el perfecto arruinado, Haddix le dio la base por bolas intencional al mítico Hank Aaron buscando un doble play, pero Joe Adcock conectó un jonrón por todo el jardín central para terminar el juego.

Aaron dejó de correr las almohadillas para irse a festejar y fue declarado out, el batazo de Adcock (que pasó a Aaron al correr las bases) fue oficialmente declarado doble de terreno y el partido terminó con marcador de 1 carrera a cero.

El que muchos expertos consideran el mejor desempeño de un pitcher en la historia del beisbol, es oficialmente una derrota con juego completo de 12 entradas y 2/3.

¿Lo quiere más injusto todavía? La única carrera del juego, fue sucia, por lo tanto ni siquiera aparece en los números de Harvey Haddix.

Entrevistado luego del partido, el segunda base de los Pirates, Bill Mazerosky, dijo: “Usualmente, en un juego sin hits tienes una o dos jugadas espectaculares a la defensiva. No esta noche. Este ha sido el juego más fácil que he jugado”, haciendo referencia al gran control que Haddix tuvo durante el encuentro.

“Mi principal objetivo era ganar. Estaba más cansado que nervioso. Todo lo que sé es que perdimos. ¿Qué hay de histórico en eso? ¿Acaso nunca nadie más ha perdido una blanqueada de 13 entradas?”, dijo Haddix.

Cuando el mismo cambio de reglas de 1991 le negó a la actuación de Haddix el título de juego perfecto, el zurdo lo tomó con filosofía: “Está bien, yo sé que fue lo que hice”.

Probablemente esté bien para él, pero sigo pensando que qué poca madre.

Nota: El dominicano Pedro Martínez, jugando para los Montreal Expos contra los San Diego Padres, lanzó 9 entradas perfectas el 3 de junio de 1995.

Luego de eso, el primer bateador de la décima, Bip Roberts, le pegó un doblete; con el marcador a su favor (1-0), el manager de los Expos, Felipe Rojas Alou, decidió sacarlo del juego y traer al cerrador Mel Rojas, quien luego de tirar un wild pitch que llevó al corredor hasta tercera; retiró a Steve Finley con rola a la primera base; Tony Gwynn se embasó en jugada de selección mientras Roberts era puesto fuera en el home; y ken Caminitti elevó a tercera para el tercer out y finalizar el encuentro.

Martínez lanzó 9 entradas perfectas, no se le acredita esa joya, pero por lo menos salió con la victoria, Haddix no tuvo esa suerte.